Vacunarse o no vacunarse para el Covid-19

(última actualización: 24 de septiembre de 2021)

Considero primordial compartir esta información con tantas personas como sea posible, aún a sabiendas de que la inmensa mayoría ni tan siquiera terminará de leerse el texto. No importa, si consigo salvar a alguien, aunque sea a un único ser humano, de esta rueda de miedo, enfermedad y muerte en la que nos tienen atrapados, mi esfuerzo y todo el tiempo que estoy dedicando habrán merecido la pena.

Lo que hagas o dejes de hacer con lo que me dispongo a contarte será tu decisión y tu responsabilidad. Porque, en lo que a mí se refiere, no creas que busco generar controversia, ni iniciar un debate estéril, en el que tal vez empieces a recitar de carrerilla los mantras que, desde los medios de desinformación, llevan más de un año inyectándonos en el cerebro. Siento decírtelo así, pero es que los he escuchado demasiadas veces ya como para no conocerlos de memoria. ¿De qué te iba a servir repetírmelos una vez más?

Muchas de las cosas que voy a referirte, sin embargo, seguramente ni las hayas escuchado. O, si lo hiciste, puede que haya sido la versión falaz, retorcida y sacada de contexto promocionada desde los noticieros y los programas de debate televisivos y radiofónicos. Así pues, ¿no te gustaría conocer la versión de quienes nos oponemos al discurso oficial? ¿No se te ha pasado por la cabeza ni por un momento que nosotros una vez nos encontramos en el mismo punto en el que tú te encuentras, que teníamos nuestra fe puesta en periodistas, políticos (al menos en algunos) y científicos, que albergábamos y defendíamos creencias y opiniones muy parecidas a las tuyas, pero que algo tuvo que hacernos cambiar de opinión? ¿No tienes curiosidad quizá por saber qué nos motiva para pensar como pensamos?

Pues aquí tienes una oportunidad. Y no voy a limitarme a soltar una serie de dogmas sustentados en un simple “porque yo lo digo” o, como acostumbran en los mass media, precedidos de la coletilla “según un estudio científico…”, del que nunca te revelan la autoría o quién lo ha financiado, pero que tienes que dar por válido porque lo dice tu presentador de telediario favorito. En este artículo, por el contrario, vas a encontrar más de medio centenar de enlaces (muchos de ellos a textos científicos con nombres y apellidos), que refrendan prácticamente cada una de las tesis que planteo.

Y antes de comenzar, ahí va una última pregunta: ¿te has parado a pensar alguna vez que los medios de comunicación de masas defienden unos intereses muy concretos? Tal vez deberíamos partir de esa base. Así que, si te apetece, puedes echar un vistazo a este artículo que escribí hace algún tiempo sobre el tema. Tiene sus años ya y algunas cosas habrán cambiado (a peor, eso seguro), pero puede que, al menos, te sirva para hacerte una idea aproximada de en quién no deberías confiar.

Índice del artículo:

Unos apuntes rápidos sobre el SARS-CoV-2 y el Covid-19

¿Es cierto aquello de que las vacunas provocan magnetismo en el hombro?

¿Qué hay detrás de todo esto?

¿Por qué lo hacen?

Radiaciones ionizantes

¿Qué podemos hacer para detener esta aberración?

¿Y qué sucede con las personas ya magnetizadas? ¿No se puede hacer nada por ellas?

¿Cómo prepararnos para la situación social que se avecina?

Para más información

Unos apuntes rápidos sobre el SARS-CoV-2 y el Covid-19

Bueno, primero de nada, pongámonos en antecedentes sobre el contexto sanitario en el que nos encontramos. Será rápido, porque esto ya se encuentra desarrollado en mi artículo Desmontando los cuatro mantras principales de la falsa pandemia.

Lo más importante que quiero decirte es que, hasta el momento, ningún país ni institución pública a la que se le han pedido pruebas sobre el aislamiento, la purificación y la secuenciación del SARS-CoV-2 ha podido dar respuesta a esta solicitud. Y, sin pruebas de la existencia de este presunto virus que las autoridades han usado como excusa para quitarnos prácticamente las pocas libertades que nos quedaban, la tesis de que las vacunas nos permitirán recuperar la “normalidad” se cae por su propio peso.

Por favor, si estoy equivocado y tú conoces una publicación donde se encuentren estas evidencias científicas, compártela conmigo. Pero, eso sí, que se trate de secuenciación real, no de una secuenciación de un fragmento de ARN presuntamente viral, completado con medios informáticos hasta formar una cadena de ARN completa.

En segundo lugar te diré que las pruebas PCR no sirven para detectar cargas virales, como dijo hasta la extenuación su creador Kary Mullis. Visto esto, las cifras oficiales de enfermedad y muerte por Covid-19, sustentadas en un altísimo porcentaje en la realización de estas pruebas sobre la población, no valen absolutamente nada. Son mera y llanamente papel mojado.

¿Y qué hay del uso obligatorio de mascarillas en muchos lugares del mundo, esa aberración que nos han impuesto y que resulta especialmente dañina y denigrante para los niños? Pues que lo lógico habría sido sustentar esta obligatoriedad en algún estudio científico sobre los beneficios y perjuicios del uso habitual de mascarillas como protección contra el SARS-CoV-2. Pero dichos estudios brillan por su ausencia. Y vuelvo a decirte lo mismo que antes: por favor, si tú tienes constancia de la existencia de estos estudios, dímelo y así podré echarles un ojo y, tal vez (dependiendo de quien los financie), cambie de opinión sobre este punto en particular. Hasta entonces, podré decir con total tranquilidad que se trata de una medida puramente política, que sólo busca incrementar el miedo y el control social sobre la población.

El cuarto mantra principal de esta pandemia es que la vacuna nos salvará a todos y que nos permitirá volver a la normalidad. Y es sobre esto que vamos a hablar largo y tendido en este artículo.

Mientras tanto, permíteme decirte que no niego en absoluto la existencia de la enfermedad Covid-19, pero sostengo dos afirmaciones muy claras al respecto: primero, que las cifras estadísticas Covid-19 se han sustentado en pruebas diagnósticas sin validez y engordado con pacientes aquejados de otras patologías (como la gripe y la neumonía de origen bacteriano) y, segundo, que el origen del Covid-19 no es vírico, sino que sus causas son otras muy diferentes, que veremos en el transcurso de este artículo.

¿Estás preparado para aceptar las evidencias o harás como la mayoría de la gente, que prefiere no oír hablar del tema y quedarse en la comodidad (y letalidad) de su zona de confort?

¿Es cierto aquello de que las vacunas provocan magnetismo en el hombro?

Está bien: empecemos por ahí. Estoy seguro de que no te habrá pasado desapercibido un curioso fenómeno que, desde mayo de 2021, la población empezó a descubrir y a compartir en redes de forma masiva: el de los hombros magnéticos. Y, si tienes un ápice de curiosidad y de apertura mental, lo lógico es que te hayas preguntado si realmente es cierto eso de que a algunas personas vacunadas se les quedan adheridos imanes y cucharillas en el hombro donde se les inoculó ¿O tal vez se trata de un bulo extendido por gente que sólo quiere llamar la atención y personas con poca higiene y propensas a sudar más de la cuenta, como afirman los psicópatas que nos gobiernan y como intenta promover la escoria de presentadores y tertulianos que plagan las parrillas de la telebasura de este país?

Bueno, por mi tono seguramente hayas adivinado mi respuesta: el fenómeno de los hombros magnéticos es una realidad. Y, para corroborarlo, aquí tienes un vídeo que recoge una selección de pruebas audiovisuales del fenómeno. La mayoría no deja lugar a dudas. Y, para mayor fiabilidad, ahí va otro vídeo más específico, en el que, además de verse con total claridad cómo se quedan imanes pegados en la cabeza de una persona inoculada, se realizan mediciones con un multímetro y un detector de radiación electromagnética.

Por último, te enlazo un canal de Telegram, donde miles de personas están compartiendo vídeos grabados por ellas mismas evidenciando el magnetismo en sus propios cuerpos o en los de sus seres queridos.

Así que, si te has vacunado para el Covid-19, recomiendo que te realices un testeo con un imán o cualquier objeto metálico en la zona del pinchazo y, también, en hombros, pecho, espalda, base del cráneo, parte superior de la nariz y frente. ¿Que por qué en esas zonas? Pues porque el magnetismo parece tener disposición a desplazarse en dirección a la cabeza y al corazón, precisamente los dos órganos del cuerpo que más impulsos electromagnéticos emiten. Además, se da la circunstancia de que, entre las personas inoculadas, se está produciendo un elevado número de casos de afecciones cardiovasculares y de alteraciones anómalas en el comportamiento. Y esto no es ninguna casualidad, como veremos más adelante.

Y, si no te has vacunado para el Covid-19, te recomendaría igualmente que realizaras este testeo sobre tu cuerpo, ya que el fenómeno está manifestándose también, por ejemplo, en personas inoculadas en las últimas campañas de vacunación para la gripe, sobre todo de la tercera edad. Y es que es bastante probable que el elemento que provoca el magnetismo también haya sido introducido recientemente (o tal vez no tan recientemente) en las vacunas antigripales. Esto podría, además, tener relación con el alto grado de incidencia de Covid-19 existente entre las personas que se vacunaron para la gripe en las campañas 2019-2020 y 2020-2021.

Existen varios estudios médicos y científicos que corroboran esta hipótesis, como el Informe Barbastro, realizado por personal sanitario del hospital de Barbastro, en Huesca, España, y publicado en agosto de 2020. En él, se documenta una posible interferencia inmunológica entre el polisorbato 80 contenido en la vacuna antigripal administrada a la tercera edad durante los meses de noviembre y diciembre de 2019 y el índice de fallecimientos achacados al Covid.19 en dicho centro hospitalario. Pone el foco en el polisorbato 80, pero bien podría tratarse de otros elementos (declarados o no) presentes en la vacuna.

En la misma línea, tenemos el estudio Positive association between COVID-19 deaths and influenza vaccination rates in elderly people worldwide, publicado en inglés por la Universidad Juárez del Estado de Durango, Mexico, con la dirección académica de Antonio Palazón-Bru, catedrático de bioestadística y metodología de la investigación clínica. En él, se demuestra una asociación positiva entre las muertes por Covid-19 y la inoculación de la vacuna para la gripe a personas mayores de 65 años a nivel mundial.

Aparte de entre las personas vacunadas para el Covid-19 y para la gripe, el fenómeno del magnetismo se está dando también entre niños inoculados con alguna de las vacunas de la cartilla de vacunación infantil. Y lo mismo ocurre con quienes ni siquiera se vacunaron en los últimos años, pero que se realizaron una prueba PCR recientemente. En este caso en la base de la nariz y la región frontal del cráneo. Curioso, ¿verdad?

Y, por si todo lo anterior no fuera suficiente, existen claros indicios de que el uso continuado de mascarillas, el fenómeno de los chemtrails e incluso los alimentos, los medicamentos y el agua que consumimos se encuentran involucrados con el fenómeno. Pero sobre todos estos temas ya te hablaré un poco más adelante.

¿Qué hay detrás de todo esto?

¿Aceptamos el fenómeno magnético entonces? ¿Sí? Entonces, ahora nos queda averiguar por qué narices sucede.

A ver, te cuento: si aquello que lo produce fuese un metal, como el hierro o el aluminio, presente en nuestro cuerpo (como se empeñan en afirmar los medios de manipulación de masas y las llamadas agencias de verificación de datos), en primer lugar, sólo se quedarían pegados imanes a la piel, no objetos metálicos, como estamos observando. Y, en segundo lugar, para provocar un efecto magnético lo bastante potente como para atraer un imán, haría falta una cantidad de metal mucho mayor de la que se encuentra contenida en nuestro organismo, en el caso del hierro, o de la que presentan las vacunas al uso en forma de adyuvante, en el caso del aluminio. De hecho, una cantidad así sería imposible de disimular en un vial de vacuna.

Pero existe otra sustancia cuyas características encajan perfectamente con este fenómeno y que bien podría haber estado introduciéndose en los viales de vacunas para Covid-19: el óxido de grafeno, un derivado del grafeno, cuyas propiedades y utilidades llevan estudiándose de forma intensiva desde principios de este siglo y que, entre otras cosas, es superconductor y magnetizable al entrar en contacto con líquidos y a temperatura corporal.

Y, por cierto, se trata de una sustancia altamente nociva para la vida, dañina a nivel celular. Existen estudios que demuestran que el óxido de grafeno es detectado en el cuerpo por células especializadas del sistema inmunológico causando la misma sintomatología que el supuesto SARS-CoV-2 y que, además, tiene efecto citotóxico y genotóxico sobre los seres vivos. Léetelos con atención, porque en los medios de desinformación (y en los libros de texto de nuestros hijos) están empezando ya a contarnos las bondades y virtudes de este material en el campo de la nanotecnología (y en otros, como la electrónica o la potabilización del agua), como forma de predisponernos a favor de una nueva generación de vacunas con óxido de grafeno como componente principal, que no tardarán en comercializarse abiertamente.

Pero es que, por si fuera poco, el óxido de grafeno también puede inducir mutagénesis celular, lo cual puede resultar en modificaciones de las características hereditarias, en la inactivación del ADN, en la aparición de patologías hereditarias, en enfermedades degenerativas y en procesos carcinogénicos. Lo del cáncer ya nos lo están diciendo en las propias narices y no queremos darnos por aludidos. En fin.

Una prueba contundente de que ha estado introduciéndose óxido de grafeno, al menos, en los viales de vacunas para Covid-19 es este informe preliminar de un estudio observacional realizado en microscopia óptica y electrónica sobre el contenido de un vial de vacuna para Covid-19 Corminaty, de Pfizer, hecho público el pasado 28 de junio de 2021. En él, se recogen sólidas evidencias de presencia probable de derivados de grafeno en cantidades considerables. La autoría principal de este informe corresponde al doctor en ciencias químicas y licenciado en ciencias biológicas Pablo Campra Madrid, de la Escuela Superior de Ingeniería de la Universidad de Almería, en España, y el estudio fue realizado a petición de Ricardo Delgado Martín, bioestadístico y comunicador en el canal La Quinta Columna, sobre el cual te hablaré más adelante.

En este extracto de la entrega 67 de La Quinta Columna, puedes asistir a una lectura comentada del informe del doctor Pablo Campra. Como se reconoce en el propio informe, la microscopía realizada no proporciona una prueba concluyente, por lo que está siendo completado ahora mismo con análisis de más viales de la vacuna, no solo de Pfizer/BioNTech, sino también de Moderna/Lonza mRNA-1273, Vaxzevria de AstraZeneca y Janssen de Johnson & Johnson. Se espera que los resultados de este informe definitivo se hagan públicos a finales de septiembre de 2021

Posterior al informe preliminar del doctor Campra fue la publicación de los resultados de una serie de análisis, realizados por el doctor Robert Young, bioquímico, microbiólogo y nutricionista clínico, confirmando la existencia de materiales tóxicos no declarados en las cuatro vacunas Covid-19 más comercializadas en el mundo, las mismas que hemos mencionado anteriormente, con fecha de 20 de agosto de 2021. Los análisis fueron realizados mediante microscopía de contraste de fase, microscopía electrónica de transmisión y barrido y espectroscopía de rayos X de dispersión de energía. En todas las vacunas se encontró una alta concentración de óxido de grafeno, pero, además, había presencia de histidina, sacarosa, alcohol etileno y polietilenglicol. La de Janssen también contenía partículas compuestas de acero inoxidable pegadas entre sí con óxido de grafeno reducido, la de Moderna puntos cuánticos de seleniuro de cadmio y la de Pfizer Trypanosoma cruzi, un protozoo parásito y letal en ciertas variantes, conocido como una de las múltiples causas del síndrome de inmunodeficiencia adquirida o SIDA.

Por si no puedes (o no quieres) leer el estudio del doctor Young completo, aquí te dejo un resumen escrito en castellano.

Y siguiendo con la misma temática de la composición de las vacunas, ¿te enteraste de aquella noticia del 26 de agosto de 2021, por la cual nos contaban que Japón había suspendido el uso de un lote de 1,6 millones de vacunas de Moderna tras haberse denunciado la presencia de partículas anómalas en los viales? Pues justo al día siguiente salió a la luz la información de que un funcionario de salud japonés advertía que los viales retirados contenían una sustancia que reaccionaba a los imanes. En los días que siguieron, hubo más retiradas de lotes en el mismo país y, al poco, intentaron enmascarar el asunto asegurando que las partículas eran de acero inoxidable e inventándose una excusa de lo más peregrina para justificar su presencia en los viales: que se habían producido debido a las fricción de dos piezas de la maquinaria en el módulo de taponado. Pero resulta difícil de creer, cuando se supone que cualquier sustancia inyectable pasa por los más estrictos estándares de control y que, durante el proceso, no se permite siquiera el paso de aire a los envases.

Además, como ya te mostré hace un momento, existe literatura científica dando fe de la inclusión de nanopartículas de grafeno en vacunas, buscando con ello una respuesta inmunitaria en el organismo. En esta noticia que te enlazo, se da fe de esta práctica en una vacuna, en este caso intranasal, como las que ya amenazan con suministrarnos desde los medios de desinformación. Y, por cierto, que el tema de las vacunas intranasales resulta particularmente peligroso, ya que esta vía se ha revelado mucho más apropiada que la intramuscular para que las nanopartículas lleguen al cerebro, su objetivo último, de manera más directa a través del seno frontal. Pero sobre todo esto ya te hablaré más adelante.

Y atención a este otro artículo, porque hay un dato muy interesante: la empresa que está desarrollando este tipo de vacuna en Turquía, Nanografi Nanotechnology, se dedica principalmente a la producción de grafeno y óxido de grafeno. Y ahora parece que se han metido en el terreno de las vacunas. Si esto no te parece sospechoso, mejor apaga y vámonos.

Ahora enlacemos el tema de las vacunas intranasales con el hecho de que existen personas que presentan el fenómeno magnético, sobre todo en nariz y frente, y que no se vacunaron, pero que se realizaron una prueba PCR semanas o meses atrás. Bien pudiera ser que algunos hisopos contuvieran nanopartículas de grafeno. Por lo pronto, en abril de 2021, se publicó la noticia de que la física experimental e investigadora de biomateriales, la profesora Antonietta Gatti de Alliance for Human Research Protection, había realizado un examen sobre varias tiras reactivas de PCR bajo el microscopio y analizado sus ingredientes, concluyendo que éstos contienen materiales duros y una gran cantidad de nanopartículas de plata, aluminio, titanio y fibras de vidrio, entre otras, no declaradas en el prospecto. Según palabras de la doctora Gatti, si estas nanopartículas penetran en la membrana mucosa, pueden causar heridas e inflamación.

Nanopartículas de grafeno, de aluminio o de titanio: lo mismo da. Ahora se entiende el empeño de las “autoridades sanitarias” en introducir los hisopos hasta el seno frontal, cuando se supone que estamos hablando de una enfermedad hipercontagiosa que se propaga sólo con la proximidad mediante el tan cacareado fenómeno de los aerosoles. ¿No bastaría acaso con una muestra recogida en la mucosa nasal?

Por cierto, puede que no lo sepas, pero, en el caso de que te veas obligado a realizarte una PCR, no tiene que ser necesariamente mediante el hisopado nasal. Insiste en realizarla por la técnica del escupido. Puede que te pongan pegas, pero, en última instancia, el personal sanitario sabe que estás en tu derecho de exigirlo y debería acceder.

Algunas mascarillas también contienen nanopartículas de grafeno en su composición, por mucho que intenten convencernos de que las que lo tenían han sido retiradas del mercado. Y no perdamos de vista el fenómeno de los chemtrails. Bien pudiera ser que estuvieran fumigándonos con óxido de grafeno desde hace tiempo y lo hayamos estado respirando y acumulando en nuestro organismo, como parece sugerir esta patente de 2019.

Como prueba documental, te comparto un vídeo en el que puede apreciarse cómo quedan partículas con propiedades magnéticas sobre el parabrisas de un coche tras una fuerte lluvia. Podría tratarse de grafeno o de alguna clase de metal pesado, pero este tipo de testimonio visual se está repitiendo cada vez con más insistencia por la red. Aparte, presta atención a la fecha de publicación del vídeo. Es algo que ya lleva cierto tiempo sucediendo. Y, además, tú mismo puedes hacer la prueba, acercando un imán al polvo acumulado sobre tu vehículo o sobre la repisa de tu ventana.

Y, para rematar, recientemente ha sido descubierto un fenómeno magnético similar al de las vacunas en muchos de los alimentos (como carne o infusiones) y medicamentos que consumimos. Sirva de ejemplo este vídeo que recopila algunos de los primeros que fueron surgiendo. Y por si te quedaste con ganas de más, en este canal de Telegram se están publicando continuamente vídeos que dan testimonio del fenómeno. Aún no existen indicios de que se trate de óxido de grafeno, por lo que podría tratarse también de algún tipo de metal pesado.

Lo que sí es una certeza es que, a través del agua corriente, también lo estamos ingiriendo. No lo digo sólo por artículos científicos como éste, que ya tiene unos añitos y donde se nos habla sobre técnicas de purificación de aguas para consumo humano con óxido de grafeno, sino por pruebas si cabe más contundentes, como este informe emitido en agosto de 2021 por el Laboratorio de Análisis Celular e Investigación Scheller, ubicado en Radolfzell (Alemania), sobre un análisis de dos muestras de agua recogidas en Huelva (del grifo y de una piscina). Si quieres conocer más detalles sobre las circunstancias y resultados de este análisis, puedes echar un vistazo a este vídeo, donde se entrevista a Abel, del colectivo Padres Unidos España, desde donde partió la iniciativa.

De cualquier modo, con toda probabilidad, la vía más efectiva de introducción de óxido de grafeno en el cuerpo debe de ser la inoculada. De lo contrario, no habrían montado la que han montado para “vacunar” a toda la población. ¿O puede que la vacuna contenga, además de óxido de grafeno, otro elemento, más primordial para sus intereses, y que el óxido de grafeno introducido en la población por diferentes vías sólo favorezca o potencie su funcionalidad? Sobre esto último ya nos movemos en el ámbito de la hipótesis, sin pruebas en las que sustentar nuestras sospechas (por el momento). Así que mejor centrémonos en todo lo que hemos visto (y demostrado) hasta ahora en el transcurso del artículo.

¿Por qué lo hacen?

¡Ah, amigo! Aquí tenemos por fin la pregunta del millón. Entonces, si aceptamos la tesis de que es óxido de grafeno lo que nos están inoculando con las vacunas (aunque ya te he dicho que existen otras vías posibles), ¿qué problema hay? Lo lógico es pensar que lo hacen por nuestro bien, ¿no?

Bueno, por nuestro bien, lo que se dice por nuestro bien… Atención a este artículo sobre un estudio realizado con nanopartículas, capaces de regular el comportamiento y las respuestas emocionales de los sujetos de prueba. ¿Y qué me dices de este otro sobre control neuronal a través de grafeno difuso?

¿Y qué te parece este extracto a una entrevista realizada a Elon Musk (puedes activar, si quieres, los subtítulos en castellano) en julio de 2016, durante la Code Conference? En ella reveló que estaba desarrollando una “capa de inteligencia artificial”, una “interfaz que enlazará directamente con nuestras neuronas corticales” y que no se tratará de un implante, sino que podrá ser inoculado directamente y llegar al cerebro a través de las arterias.

También te comparto un artículo del ingeniero Félix Urivarri, en el que se concluye, mediante una fórmula física incontestable, que las nanopartículas de grafeno, en contacto con las neuronas humanas, entrarían en resonancia con la velocidad del pensamiento humano al aplicárseles frecuencias electromagnéticas concretas contenidas dentro del espectro de banda del 5G. En este caso, habla de nanotubos, que es una forma habitual en la que se fabrican y comercializan las nanopartículas de grafeno.

En resumen: resulta que están inoculando a toda la población mundial nanopartículas capaces de regular nuestro comportamiento y respuestas emocionales en conjunción con ciertas frecuencias electromagnéticas contenidas dentro del espectro del 5G. O, dicho de otro modo, los gobiernos están atribuyéndose la facultad de influir sobre nuestra actividad cerebral a placer, lo cual podría aumentar su control sobre nosotros hasta límites absolutamente distópicos.

Parece el argumento de una película de ciencia ficción, ¿verdad? Pero desgraciadamente no lo es. De hecho, hay estados, como Chile, que ya están legislando en esta línea. ¿No te parece sospechoso? El mismo Presidente de Chile, Sebastián Piñera, declaró durante un discurso impartido en agosto de 2020 que la implantación del 5G en su país abría “la posibilidad de que las máquinas puedan leer nuestro pensamiento, e incluso puedan insertar pensamientos e insertar sentimientos”.

Pero es que no se trata únicamente de una cuestión de control, porque no podemos perder de vista el peligro para la salud en general que puede implicar la acumulación de nanopartículas de grafeno en nuestro cuerpo. La epidemia de problemas cardiovasculares y demás efectos secundarios fatales que está teniendo lugar a nivel mundial entre las personas inoculadas (y que los gobiernos y mass media se esfuerzan por ocultar) sólo es la punta del iceberg. Porque quizás no te has parado a pensarlo, pero ¿qué sucederá con esta sustancia magnética y superconductora en los cuerpos de los inoculados a medida que vaya desplegándose en toda su potencia el 5G en España, lo cual comenzó ya en julio de 2021 e irá incrementándose en los próximos meses, hasta alcanzar su máximo en junio de 2025?

Pues posiblemente suceda lo mismo que sucedió en marzo y abril de 2020, con los miles de ancianos alojados en residencias, todos ellos “vacunados” para la gripe (¿o deberíamos decir grafenados?), cuando dieron comienzo las primeras pruebas realizadas con la tecnología 5G. Y es que se da la circunstancia de que un alto porcentaje de residencias de ancianos (al menos en España) tienen en sus proximidades, cuando no en sus propias azoteas, antenas de telefonía. Algo que puedes comprobar fácilmente buscando la ubicación de cualquier residencia de ancianos en este mapa de antenas de telefonía.

Porque, por más que se empeñe el oficialismo, la radiación electromagnética emitida por las antenas de telefonía es ya de por sí nociva para la salud, aunque no tengas tu dosis de grafeno en el cuerpo. Y puede que no lo sepas, pero las antenas 5G tienen potencial para emitir a una frecuencia muy superior (de 700 MHz a 26 GHz en España) a la que lo hacen las antenas 4G (820 MHz en España). O dicho de otro modo, esta irradiación que recibimos de manera continuada cada día de nuestra vida está aumentando de intensidad considerablemente con cada día que pasa y seguirá haciéndolo durante los próximos cuatro años. ¿De verdad piensas que esto no va a afectarte?

¿Y qué me dices de la red de satélites Starlink de Elon Musk? ¿Qué piensas que sucederá cuando actúen a su máximo rendimiento sobre todo el planeta, aumentando de manera exponencial la dosis de ondas electromagnéticas sobre nuestros cuerpos? De las antenas de telefonía tal vez puedas refugiarte en mayor o menor medida, pero todo apunta a que, cuando estos satélites emitan a toda potencia, no habrá lugar donde esconderse.

Pero ahí va otra cuestión: ¿cuáles piensas que serán los efectos de la interactuación de esta invasión masiva de ondas electromagnéticas en nuestro entorno con el óxido de grafeno acumulado en los cerebros (que es donde esta sustancia tiende a dirigirse) de las personas inoculadas? Puede suceder casi cualquier cosa. Porque, ¿sabes qué?, los psicópatas que nos gobiernan tienen plena consciencia de que este experimento suyo va a acabar con una auténtica masacre de personas inoculadas y ya están cubriéndose las espaldas de cara a la galería. Aquí tienes una noticia publicada en prensa oficialista, que advierte sobre un próximo tsunami cerebral entre la población de todo el globo, achacándolo, por supuesto, a la enfermedad de moda. No en vano, algunas administraciones ya están preparándose para lo peor. Como el ayuntamiento de Londres, que hizo público un contrato para garantizar el almacenamiento de cadáveres en caso de que se produzca un “exceso de muertes” en su ciudad durante los próximos cuatro años.

Y, para que abras boca, aquí tienes un adelanto de la que se nos viene encima: observa lo que ha sucedido en New Brunswick, una población de Canadá, tras el despliegue de la tecnología 5G.

Pero es que todavía hay más: existen estudios que detallan el uso de óxido de grafeno inyectable por vía intravenosa y su estimulación de forma inalámbrica mediante irradiación con ondas electromagnéticas del espectro de la telefonía móvil para eliminar células tumorales o demuestran que la presencia de nanopartículas de grafeno en el organismo de los varones reduce de manera considerable la creación de espermatozoides. Personalmente pienso que la teoría defendida por una parte de la disidencia, sobre la interacción de la proteína espiga con las sincitinas y los problemas en la reproducción que ello puede provocar, no es más que un globo sonda que nos han colado desde el poder para justificar la esterilización a gran escala de la especie humana cuando ésta comience a hacerse patente. De momento, desde los medios oficiales ya nos están diciendo que es el propio SARS-CoV-2 el que afecta a la fertilidad. Como puedes ver, la manipulación actúa a diferentes niveles. Y aún hay más: cualquier médico que se precie ha tenido que notar por fuerza que los síntomas atribuidos al Covid-19 (al presunto SARS-CoV-2) son pasmosamente similares a los del Síndrome por Irradiación Aguda (ARS en sus siglas en inglés). Esto no es casualidad, si tenemos en cuenta la conjunción del grafeno y las ondas telefónicas de alta frecuencia actuando en el interior del cuerpo humano. De hecho, un estudio reciente demostró que pueden generarse terahertzios de radiación de Cherenkov excitando un plasmón de grafeno con un sencillo haz de electrones. Visto esto, resulta factible pensar que el grafeno contenido en el interior de las personas inoculadas puede excitarse también a ciertas frecuencias de radiación electromagnética y convertirse en una fuente de radiación de Cherenkov, ionizante y evidentemente nociva para sus portadores.

Recapitulemos: todo apunta a que se nos está irradiando de forma continuada con ondas electromagnéticas de alta frecuencia (antenas de telefonía y satélites Starlink), que éstas interactúan de manera directa con el óxido de grafeno inoculado en la población por medio de las vacunas para Covid-19 y gripe (y probablemente de las de la cartilla de vacunación de los niños) y que partículas magnéticas (óxido de grafeno, metales pesados o puede que ambos) están siendo esparcidas en el aire mediante el fenómeno de los chemtrails, entrando en nuestros cuerpos por medio de la respiración y del agua y los alimentos que ingerimos, y puede que ayudando a potenciar las frecuencias de las irradiaciones al permanecer suspendidas en la atmósfera. ¡No nos dan más que alegrías, vaya!

Lo estamos viendo con nuestros propios ojos y, en cierto modo, el mismo discurso oficialista nos lo está avisando de forma velada y mezquina, pero no queremos darnos por enterados. En mi opinión, todo apunta a que se trata de una operación de exterminio a nivel mundial, seguida de la aplicación de técnicas de neurocontrol sobre la población que finalmente quede con vida.

¡Qué maravilla! ¿Viste a lo que nos está llevando tu miedo y tu fe ingenua en los políticos, en los medios de manipulación de masas y en una ciencia secuestrada por los estados y los grandes grupos capitalistas? Ya va siendo hora de abrir los ojos y defenderte, ¿no crees?

Radiaciones ionizantes

Hace un momento, mencionamos las radiaciones ionizantes de Cherenkov provocadas por la conjunción del grafeno y las ondas de telefonía de nueva generación. Pero es que la cosa no se queda ahí. Resulta que un buen número de personas en distintas partes del mundo está empezando a detectar en el ambiente altas dosis de radiación ionizante (la que la oficialidad considera dañina para la vida, como puede ser la radiación alfa, beta o gamma). Como muestra, ahí va un vídeo que documenta cómo, durante una medición con un contador geiger, se corrobora la presencia de radiación en el ambiente y, además, en forma de pulsos, lo que resulta más dañino si cabe. En este canal de Telegram, puedes visionar muchos más vídeos similares. ¿Será el efecto de las ondas telefónicas sobre grafeno dispersado en el aire por los chemtrails o existe otra fuente de radiación que se nos escapa?

Como sea, aquí tienes un texto explicativo sobre cómo afectan los distintos niveles de radiación al cuerpo humano. Este texto ofrece datos en milisievert por hora y milisievert por día, y el contador geiger del vídeo muestra valores en roentgen por hora. Así que, para unificar y poder usar este artículo como guía para comprender la gravedad de los valores que se muestran en el vídeo, lo he reescrito transformando sus datos a miliroentgen por hora (1.000 miliroentgen por hora es igual a 1 roentgen por hora). Eso sí, para hacer los valores más comprensibles y fáciles de asimilar, los he tenido que redondear un poco a la baja. Pero, en temas de radioactividad (que la verdad es que acojonan bastante), personalmente creo que más vale redondear a la baja y curarnos en salud que hacerlo al alza y quedarnos cortos con las estimaciones.

Aquí tienes el texto adaptado:

La radiación es acumulativa en el cuerpo humano. En ámbitos laborales, se estipula que un trabajador puede recibir 5.000 miliroentgen en un año como máximo. Si recibe estos 5.000 miliroentgen en un año, en los siguientes 4 años sólo podrá recibir 5.000 miliroentgen más. Si en el segundo año recibiese de nuevo 5.000 miliroentgen, en los siguientes 3 años no podría trabajar expuesto a radiación.

Extrapolando esta información a la contaminación ambiental por radioactividad (como a la que nos están sometiendo), entendemos que, si una persona recibe más de 5.000 miliroentgen en un año, estará superando niveles que pueden repercutir en su salud. Y, dividiendo estos 5.000 miliroentgen entre las 8.760 horas que tiene un año, los niveles máximos de radiación a los que una persona debería exponerse en su entorno habitual son de 0,57 miliroentgen por hora. A partir de ese umbral, puede decirse que tenemos un problema.

A esto puede añadirse (y este dato lo aporto yo) que los valores de radiación promedio en entornos naturales a nivel del mar son de 0,01 a 0,02 miliroentgen por hora, como se indica en estas instrucciones para el testeo de un contador geiger CD V-700 (justo el modelo del cual yo me valgo para realizar mediciones en mi entorno próximo).

Pero, hasta el momento, sólo hemos estado hablando del umbral a partir del cual la radioactividad resulta perjudicial. A dosis más altas, la radiación ionizante tiene los siguientes efectos inmediatos o casi inmediatos (a las pocas horas de comenzar la exposición) sobre la salud:

De 0 a 1.000 miliroentgen por hora: ningún efecto apreciable a corto plazo.

De 1.000 a 4.000 miliroentgen por hora: náuseas, fatiga, vómitos, perdida parcial del apetito.

De 4.000 a 12.000 miliroentgen por hora: náuseas muy severas, pérdida absoluta del apetito, envenenamiento. Posible recuperación con tratamiento, aunque sin garantías.

De 12.000 a 24.000 miliroentgen por hora: diarreas, hemorragias, esterilidad. A partir de 14.000 miliroentgen por hora recibidos durante un día entero, si no hay tratamiento, muerte segura.

De 24.000 a 40.000 miliroentgen por hora: parálisis, deterioro del sistema nervioso central. Incluso con tratamiento, muerte casi segura.

Por encima de 40.000 miliroentgen por hora: muerte sin remedio.

Recordemos que la radiación es acumulativa en el cuerpo humano, por lo que, si los valores de exposición son menores, pero se dilatan en el tiempo, los efectos serán los mismos.

¿Qué podemos hacer para detener esta aberración?

Por encima de todo, denunciar, denunciar y denunciar. Y no me refiero a ir a llorar a las autoridades políticas, judiciales y policiales de tu país, puesto que, quienes no se encuentran directamente en el ajo, son tontos útiles que forman parte del engranaje covidiano. Tampoco te servirá de nada intentar que te presten oídos en los medios de comunicación de masas, simples voceros del poder que están intentando ningunear de todas las formas posibles muchas de las evidencias que he compartido contigo.

Si alguna parte de tu cuerpo tiene propiedades magnéticas, muéstraselo a tanta gente como puedas, grábalo en vídeo y compártelo por las redes. También estaría bien que acudieras a tu centro de salud o de vacunación para pedir explicaciones sobre lo que te han inoculado. Y si lo haces con el informe del doctor Pablo Campra Madrid en la mano, mejor que mejor. Multiplicará tus oportunidades de ser escuchado y tenido en cuenta.

Si una parte considerable de las personas inoculadas hiciera esto tal vez consiguiéramos que el personal sanitario comenzase a despertar y dejara de funcionar como un engranaje fundamental en toda esta operación de exterminio. Y, a ser posible, muestra el fenómeno al doctor o enfermero delante de las personas que aguardan en la sala de espera o en la cola de vacunación. No te quepa duda de que, con eso, estarás poniendo en alerta a más de una persona y, muy posiblemente, salvando su vida.

¿Y qué sucede con las personas ya magnetizadas? ¿No se puede hacer nada por ellas?

A este respecto, hay una buena noticia: la insistencia de los políticos y de las “autoridades sanitarias” en que son necesarias varias dosis de la vacuna y en que nos vacunemos periódicamente bien podría apuntar a la posibilidad de que este material sea hasta cierto punto biodegradable y que, cuantas menos veces te vacunes, menos peligro estés corriendo.

Así que, aunque te hayas vacunado ya, tal vez puedas salvar tu salud (y tu vida) negándote a recibir más dosis. Y, por lo que más quieras, no inyectemos esta basura a los niños y adolescentes, como están intentando inducirnos los psicópatas que nos gobiernan. ¿No decían acaso hace unos meses que no eran peligrosos ni contagiaban a nadie? ¿Por qué este empeño ahora en presentarlos como la principal amenaza para la “salud pública”? Verás como, ahora que están empezando a inocular a esta franja de edad, va a comenzar a dispararse la incidencia de Covid-19 en ella.

Te comparto a continuación un Manual de resistencia ante la posible obligatoriedad de la vacuna en España, escrito y publicado por la Liga para la Libertad de Vacunación. En él encontrarás argumentos, referencias legales y documentos administrativos que podrás usar como herramienta defensiva en caso de que la vacunación se establezca como obligatoria o sufras coacciones por parte del colegio de tus hijos o tu lugar de trabajo.

Aparte, ahí van una serie de consejos que también sería recomendable que aplicaras, aunque no te hayas inoculado, ni presentes el fenómeno magnético, ya que te ayudarán a paliar o soportar los descomunales niveles de exposición a radiaciaciones electromagnéticas que estamos empezando a sufrir y que irán en aumento en los próximos meses.

Desde que dio comienzo el fenómeno de las vacunas magnéticas y empezó a sospecharse su causa, se ha estado experimentando con terapias con las que podría reducirse la cantidad de grafeno en el cuerpo de las personas inoculadas, como, por ejemplo, con parches de magnetoterapia. También hay abiertas líneas de investigación por las cuales se intenta corroborar que las nanopartículas que están inoculando se encuentran envueltas en cápsulas lipídicas para burlar nuestro sistema inmunitario y que un consumo moderado de bebidas alcohólicas podría disolver estas cápsulas y propiciar la eliminación de este dañino elemento de nuestro cuerpo. Pero hay que ser prudente con ambas tesis, pues aún no hay nada corroborado al cien por cien y el remedio (o una mala aplicación de éste) podría ser peor que la enfermedad.

Otra posibilidad que se nos abre, al menos en lo que se refiere a las partículas de grafeno inhaladas, es la N-acetilcisteína, un suplemento alimenticio que favorece la creación en nuestro organismo de glutatión, un tripéptido con una altísima capacidad antioxidante que está demostrando ser efectivo en la reducción de los niveles de grafeno de organismos animales, así como a la hora de protegernos de las radiaciones ionizantes. Este suplemento, además, tiene propiedades mucolíticas y se ha usado favorablemente en pacientes con cuadro de neumonía bilateral etiquetada como Covid-19. Esto, en parte, podría deberse a que la mucosidad provocada por el medicamento recubre las partículas de grafeno contenidas en los pulmones, impidiendo que causen más daño del que ya han causado en los tejidos y propiciando su expulsión del organismo. Si empiezas a sufrir síntomas tales como tos, falta de respiración, agotamiento extremo o fuertes dolores de cabeza, tal vez sea una buena idea tratarte con N-acetilcisteína en las dosis y periodo de tiempo que recomiende el prospecto (varía según la cantidad contenida en las pastillas).

Aparte te diré que el glutatión también se encuentra presente en alimentos, como las espinacas, el brócoli o la cúrcuma, por lo que su consumo es muy recomendable. El ejercicio también favorece la creación de glutatión y la vitamina D, que podemos adquirir fácilmente con tomar el sol durante, al menos, 20 minutos al día, fortalece su acción antioxidante y de reducción de los niveles de grafeno del cuerpo. Y, para facilitar esta reducción, toma también abundante agua.

Por otra parte, los niveles bajos de zinc en el organismo son sinónimo de niveles bajos de glutation, como informa este estudio nutricional. Así que también es importante potenciar su consumo a través de alimentos ricos en zinc. Y también puede ser buena idea, en caso de presentar síntomas, acompañar con un suplemento de zinc el tratamiento con N-acetilcisteína.

Y también tenemos la melatonina, una hormona presente en el organismo y que igualmente puede encontrarse en forma de suplemento alimenticio. Tiene una potente capacidad antioxidante y ayuda a reducir los niveles de grafeno en el cuerpo. Se dan, por lo demás, dos circunstancias que fortalecen la tesis de que la melatonina puede ser un valioso aliado en la lucha contra el grafeno. La primera es que las autoridades sanitarias españolas están empezando a buscar la forma de retirarla del mercado. Y la segunda es que la melatonina es producida por la glándula pineal, la misma a la que se está atacando sistemáticamente con esos nuevos termómetros por infrarrojos que nos ponen en la frente como si fuesen una pistola, sobre todo a los niños en los colegios.

Realizar descargas a tierra tantas veces como te sea posible durante el día resultará igualmente vital en los tiempos del 5G, tanto para los vacunados como para los no vacunados, ya que nuestro cuerpo tiende a acumular energía electromagnética, lo que implica efectos nocivos sobre la salud.

Los metales pesados, como el mercurio, el plomo o el cadmio, que se acumulan a lo largo de los años en nuestro organismo y que pueden proceder de alimentos contaminados (agrotóxicos, aditivos, etc.), del agua, de la contaminación ambiental y de las vacunas al uso, por poner algunos ejemplos, aumentan la sensibilidad a las radiaciones electromagnéticas (recordemos que los metales son unos excelentes conductores de electricidad), así que no estaría de más mantener sus niveles lo más bajos posible incorporando a nuestra dieta alimentos con propiedades quelantes, como el alga chlorella, el ajo y el cilantro.

Por el mismo motivo, intenta llevar encima la menor cantidad de objetos de metal posible, sobre todo en contacto con la piel.

Y, por supuesto, haz cuanto puedas por evitar las antenas de telefonía, independientemente de si te has vacunado o no. Da igual lo lejos que esté la antena: si la tienes a la vista, te estará irradiando seguro en mayor o menor medida. O dicho de manera más sencilla: si tú la ves, ella te está viendo a ti.

También tienes la opción de adquirir un contador de radiaciones electromagnéticas y usarlo para medir la frecuencia, tanto en los distintos espacios de tu hogar, como en los lugares del exterior que frecuentas o atraviesas habitualmente. Los niveles máximos de exposición deberían ser de 0,1 µW/cm2 y, a ser posible, reducir la exposición a menos de 0,01 µW/cm2, según la Declaración Científica Internacional de Madrid, firmada por un grupo de especialistas reunidos en la Real Academia Nacional de Medicina y publicada en septiembre de 2019, por la cual se insta a las autoridades sanitarias a mejorar las medidas legales para proteger la salud pública frente a las radiaciones electromagnéticas. Existen contadores de los más diversos precios (incluidos algunos desorbitados), pero también existen dispositivos muy funcionales a precios económicos, como este detector de radiación de campos electromagnéticos Elikliv BR-9A, que es del que yo me valgo y puedo asegurarte que funciona bastante bien.

Nada mejor para comprobar cómo aumentan los niveles al salir a la mayoría de calles amplias y plazas de tu ciudad y cómo se disparan a medida que te aproximas a una antena de telefonía. ¡Hasta 60 µW/cm2 he llegado a registrar frente a ciertas antenas ubicadas sobre algunas de las plazas más populares del centro de Madrid!

Y, si te ves capaz de apartar el teléfono móvil de tu vida, hazlo. Llevándolo encima en todo momento, irás siempre acompañado de un potente receptor y emisor de radiación electromagnética que multiplicará los efectos nocivos provocados por las propias antenas de telefonía en tu organismo. También puedes intentar quitar el wi-fi de tu casa y conectar tus dispositivos al router por medio de cableado. O, en todo caso, adquiere la costumbre de mantenerlo apagado durante tanto tiempo como te sea posible, al menos durante la noche. Esto ayudará a reducir la exposición a radiaciones que sufre tu cuerpo durante el día.

Por cierto, si te vacunaste con la idea de poder viajar y hacer turismo, te recomiendo fervientemente que consideres formas alternativas al avión para tus desplazamientos. Cada vez se están dando más casos de trombos a elevadas altitudes entre las personas vacunadas, sobre todo entre el personal de vuelo, lo que ha obligado ya a numerosas aerolíneas a cancelar miles de vuelos.

Ten cuidado además con el consumo de paracetamol, ya que reduce los niveles de glutatión en el organismo y es bastante posible que su inclusión en los protocolos de tratamiento a “afectados de Covid-19” haya hecho más mal que bien a los enfermos. Si necesitas un analgésico, considera otras opciones. Yo soy partidario de remedios naturales, como la corteza de sauce o, en todo caso, pastillas de ácido acetilsalicílico (la aspirina de toda la vida). Aunque parece que, desde que comenzó la Era Covid, cada vez resulta más difícil conseguirlas. ¿Será porque también ayuda a reducir los niveles de grafeno en el organismo?

Pero, vamos, que a las malas y si realmente lo necesitas, busca otras opciones, como el ibuprofeno, nocivo en muchos aspectos, pero sobre el cual no existen indicios de que actúe como una bomba de relojería en el interior de tu cuerpo grafenado y bombardeado por radiaciones electromagnéticas, como sucede con el paracetamol.

¿Cómo prepararnos para la situación social que se avecina?

¿Qué hacer ante la perspectiva del tsunami cerebral y la amenaza de las nuevas variantes (más “terribles” que las anteriores) que tenemos por delante? Pues, en mi opinión, estar mínimamente preparados para la posibilidad del desabastecimiento y la inseguridad en nuestras ciudades y pueblos. De hecho, también podría producirse un apagón digital por tiempo indefinido (quién sabe si no eléctrico), tras la celebración del Evento Cyber Polygon, organizado por el Foro Económico Internacional y que dio comienzo el 9 de julio de 2021. ¿Que por qué iba a suceder algo así? Bueno, no resulta tan descabellado pensar que perfectamente podría repetirse e patrón seguido por la aparición de la “pandemia” de Covid-19 apenas un par de meses después de la celebración del Evento 201 por parte de la misma institución. Entra en los enlaces si aún no sabes de lo que te estoy hablando.

Que nos llamen preparacionistas si quieren (curioso cómo usan este tipo de epítetos peyorativos cada vez que nos salimos del redil), pero, ante el panorama que tenemos delante, no creo que venga mal guardar en casa algunas cosas, sólo por si las cosas se ponen feas. Te daré algunas ideas:

  • Reservas de alimentos imperecederos para aguantar durante unos cuantos meses (pasta, arroz, legumbres, harina y cualquier cosa que se te ocurra).
  • Unas cuantas garrafas de agua y algún método para potabilizar agua (como un filtro y/o dióxido de cloro).
  • Algún medio de transporte por si se corta el suministro de gasolina (una bicicleta sería ideal).
  • Algo que te garantice un mínimo acceso a la energía eléctrica (pequeñas baterías con paneles solares, generadores eléctricos de dinamo, etc.).
  • Un buen botiquín (vendas, alcohol, puntos de sutura, etc.).
  • Plantas medicinales para distintas dolencias (o medicamentos, si todavía crees en la industria farmacéutica).
  • Lo que puedas necesitar en materia de autodefensa (a buen entendedor, pocas palabras bastan).
  • Y algunos manuales prácticos que te permitan desarrollar conocimientos útiles para la supervivencia (como guías de agricultura, manuales de hierbas medicinales y comestibles, etc.), por darte algunas ideas.

Para más información

En fin, sólo me queda recomendarte algunos medios desde los cuales se están compartiendo y dando difusión a cada novedad que va surgiendo sobre esta intoxicación e irradiación masiva premeditada que están ejerciendo sobre la población a nivel mundial:

Perfil de La Quinta Columna en Odysee: es el programa del que te hablé más arriba y donde, cada noche, el bioestadístico Ricardo Delgado (uno de los principales promotores de la teoría ambiental del Covid-19) y el doctor José Luis Sevillano (un médico que trabaja en Francia y que, desde el principio, estudió la relación del Covid-19 con las antenas de telefonía), comparten día a día los avances que van consiguiendo en una investigación exhaustiva que llevan realizando sobre el fenómeno de las vacunas magnéticas desde que éste comenzó a evidenciarse en las redes.

Con ver un único programa, por ejemplo el último, enseguida puedes ponerte al día en su denuncia y conocer las evidencias científicas en que ésta se sustenta.

Página web de La Quinta Columna, donde se comparten casi a diario gran cantidad de artículos y estudios científicos que corroboran las tesis que hemos estado desarrollando en esta entrada, desde la inclusión de óxido de grafeno en vacunas, alimentos, agua y chemtrails, hasta su biotoxicidad, pasando por su interacción con las ondas electromagnéticas del 5G.

Canal y grupos de Telegram de La Quinta Columna: su canal principal, donde se cuelga toda la documentación analizada durante los programas, y los distintos grupos, donde multitud de personas comparten pruebas documentales de la intoxicación y la irradiación a la que estamos siendo sometidos: pinchazo magnético, alimentos magnéticos, testimonios de vacunados y radiaciones ionizantes.

Canal de Telegram de InfoVacunas, que comparte a diario gran cantidad de noticias sobre la nocividad de las vacunas en general y de las vacunas Covid-19 en particular.

Canal de Telegram de Padres Unidos España, desde donde se comparte información relevante, poniendo interés especial en la protección de los niños y adolescentes. El análisis del agua de Huelva sobre el que te hablé más arriba fue una iniciativa de este colectivo.

Canal de Youtube de Exponiendo la Verdad, donde Enrique Pérez se dedica principalmente a analizar los primados negativos que las élites llevan décadas realizando en las mentes de la población valiéndose de películas, series de televisión y videojuegos, de modo que, cuando montan operaciones como la de la presente plandemia, la gente es incapaz de ver el engaño, por muchas evidencias que le pongas delante.

Revista Discovery DSalud, en su versión digital o en papel. La única publicación con presencia en los quioscos de nuestro país que se opone (y lo ha hecho desde el minuto cero) al discurso oficial covidiano dando voz a numerosos médicos y científicos disidentes. Además, desde hace algunos números, ha comenzado a dar visibilidad en sus páginas a la cuestión de las vacunas magnéticas y la intoxicación de la población con grafeno.

Portal de noticias Trikooba, donde tratan la actualidad político-sanitaria desde una perspectiva crítica y prestan especial atención a la presencia de óxido de grafeno en las vacunas.

En fin, espero de corazón que te haya servido de algo este texto. Por favor, no dejes de entrar de vez en cuando, ya que estoy realizando actualizaciones cada pocos días, sobre todo con los avances en la investigación realizada por los compañeros de La Quinta Columna y del resto de personas que estamos dejándonos la piel en acabar con esta operación de exterminio y control.

Salud y fuerza.

2 comentarios sobre “Vacunarse o no vacunarse para el Covid-19

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  1. Excelente. Tus reflexiones, análisis, argumentos, evidencias, etc., contribuyen a que nos sea más fácil adoptar una actitud resolutiva respecto a esta problemática política de dominación enmascarada bajo la cubierta de una falsa plandemia. Muchas gracias. Te seguimos.

    Va fuerte abrazo.

    Sebastian

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